En el tercer y último día del Pensamiento Contemporáneo: un festival anfibio organizado por la Revista Anfibia, Pensamiento Contemporáneo y el Gobierno de Santa Fe, las temáticas que se trataron fueron Tiempo y Trabajo. Estos dos ejes temáticos se abordaron el sábado 18 de Mayo en el Centro Cultural Parque España de Rosario, junto a la performance de la Sinfonía Big Data.

El debate sobre Trabajo se estipuló para las 20 horas de un sábado lluvioso y gris. A pesar de la hora, el día y el clima, el Teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural contó con una importante convocatoria. Al finalizar la conferencia sobre Tiempo, en la cual Reynaldo Sietecase hizo conversar a la poeta y escritora Beatriz Vignoli, al doctor en filosofía y poeta Lucas Soares, al físico Carlos Stia y al músico Litto Nebbia, se dio paso a la charla que cerró el festival.

La periodista Noelia Barral Grigera fue la provocadora y la encargada de generar las preguntas a las personas invitadas para debatir y conversar acerca del desempleo, la precarización y el disfrute, intentando responder a interrogantes tan controversiales como: “¿Trabajamos de lo que nos gusta o gustamos de trabajar? ¿Cómo pensar el trabajo en un mundo sin trabajo?”

Los cinco participantes junto a la provocadora, Noelia Barral Griguera. Créditos: Mauricio Pellegrino

En un ambiente similar a una sala de cine y en un escenario enmarcado por una gran pantalla, Francisco Garamona, Boris Muñoz, Florencia Balestra, Gabriel Baggio y Cristina Fallarás se sentaron en cómodos sillones dispuestos a exponer sus opiniones y pensamientos sobre los ejes temáticos que Noelia Barral fue interrogando a lo largo de una hora y media.

Nos toca hablar de trabajo un sábado a la noche”, dice Noelia Barral Grigera al comienzo del debate. Y ahí estábamos, con toda la predisposición para escuchar.

Uno de los primeros puntos a conversar  fue  la definición de trabajo y como éste se puede fusionar con el placer. El escritor y editor Francisco Garamona expresó que “el trabajo no es sólo el trabajo pago, el del obrero y el patrón, sino que también trabajo es plantar un árbol, una flor o hacer una canción. El trabajo es algo que debería dar placer y conducir a la persona por un camino de autoaprendizaje y de conocimiento colectivo”. Florencia Balestra, artista plástica e ilustradora rosarina,  manifestó que el trabajo para ella implica el cuerpo, incluyendo en él las ideas y la mente.

Cristina Fallarás, escritora y periodista española, respondió con ímpetu: “El trabajo es algo que te pagan. Es una parte de mi tiempo que me pagan a cambio de producir”. “Si te gusta lo que hacés en el trabajo eres un afortunado pero aún en ese caso debes ser consciente que eso es trabajo y debe ser remunerado”, sostuvo Fallarás. Luego de completar su concepto, entre otras idas y vueltas con el resto, la audiencia aplaudió con vehemencia a la escritora y su discurso.

Florencia Balestra y Gabriel Baggio. Créditos: Mauricio Pellegrino.

 

Hablar de trabajo en la actualidad es hablar también de redes sociales. Cada vez es más difícil separar los trabajos del celular y/o computadora como instrumentos para concretar o facilitar el desarrollo laboral. Y este punto no pasó desapercibido, la relación que el trabajo tiene con las redes.

Boris Muñoz dijo que utiliza las redes para el ocio y considera que “es un campo de batalla que es muy desgastante”. Como editor de Opinión del The New York Times en español explica que “hay líneas generales que te piden que no haya un compromiso directo con los lectores y que no se ventilen las posiciones políticas directamente”. Por su parte, el artista y performer Gabriel Baggio, utiliza las redes sociales para promover su trabajo y para ver qué pasa”, mientras que la galerista de la emblemática Peccata Minuta, la galería más antigua de la ciudad de Rosario, trajo a colación la ponencia anterior sobre tiempo ya que encontró un punto en común entre el uso de las redes sociales y el tiempo que uno ocupa en ellas. “El mirar mucho tiempo las redes me deja mucho desasosiego. Las pantallas me parecen muy interesantes pero no es el medio donde me siento más cómoda”, explicó Florencia.

Cristina Fallarás y Francisco Garamona. Créditos: Mauricio Pellegrino.

 

Cristina Fallarás lanzó en abril del 2018 el hashtag #cuéntalo, a raíz de un artículo de la periodista Virginia Pérez Alonso sobre el relato de la agresión sexual sufrida a sus trece años e inició una numerosa cadena de tuits de mujeres contando sus relatos de agresiones sexuales. Para ella, las redes sociales son una forma de trabajo, son un medio de comunicación que no necesita la inversión de capital y por ello considera que avanza tanto el feminismo y el anticapitalismo.

“A mí las redes me sirven para hacer activismo porque yo soy activista por los derechos humanos,  los derechos de los trabajadores y de las mujeres y en las redes sociales de repente no se necesita a nadie que te apruebe ese tema y por ello en los últimos cinco años se habló de las agresiones y los asesinatos de las mujeres”, afirmó Cristina.

Fallarás finalizó explicando que antes no se tenía el dinero para montar un medio de comunicación para que los temas minoritarios o esquinados pudieran tratarse, y gracias a las redes sociales se puede hacer este activismo del que hablaba.

Una vez más la audiencia se mostró clamorosa ante su discurso.

Noelia Barral Griguera y Boris Muñoz. Crédito: Mauricio Pellegrino.

 

Mientras la charla seguía su curso, en una pantalla gigante colocada detrás de los participantes, se visualizaban las experiencias de Fallarás, las performances de Baggio, los trabajos de Muñoz y Garamona, y los dibujos en el famoso Pasaje Pan que son parte del trabajo de Balestra. Así fue cómo, a lo largo del conversatorio, cada cual eligió determinado recorte de su experiencia del ámbito laboral.

La escritora española que vivió en la calle con sus hijos durante un año tras haber sido desplazada del sistema durante la crisis financiera de Europa, marcó en cada oportunidad su postura sobre la temática y también mencionó la polémica con respecto al género femenino en el ámbito laboral. Así fue como debatió intensamente con  Balestra y con el  artista visual Gabriel Baggio.

Florencia Balestra, opinando desde su experiencia personal, dijo que no sintió que en su mundo laboral de historietas y humor la desplazaran por ser mujer, además de considerar que allí el machismo “no es muy grande”Inmediatamente, Cristina Fallarás la interrogó: “Compañera, ¿cuántas ilustradoras  viñetistas había en los diarios?”. Se produjo entonces una ida y vuelta interesante entre ambas mujeres que finalizó con Fallarás expresando que “lo personal es político”,  y que “en estos momentos que parece que hemos avanzado mucho seguimos en los mismos términos. La idea siempre es colectiva”.

En relación al trabajo y a la perspectiva que tendrá en el futuro, Boris Muñoz declaró que le gustaría tener una máquina del tiempo para ver qué es lo que va pasar.“La precarización está muy promovida desde las estructuras económicas de poder. La clave de todo lo que está pasando es que hay una tremenda desigualdad y una distribución muy inequitativa del dinero. Hay que organizarse, indudablemente. Sin organización no hay posibilidad de defenderse”, manifestó.

Fallarás sostuvo que como trabajadora no encuentra una forma de crear mecanismos de identificación. Relató su experiencia de cuando comenzaron a ser pobres en España en el 2008, cuandp nadie hablaba de niños que iban al colegio sin cuaderno. Sus hijos tenían agujeros en los zapatos y en ese contexto nadie contaba cómo contaban las patatas para llegar a fin de mes. Fallarás sentenció: «¿Qué consiguieron con eso? Desaparecer los mecanismos de identificación. Desapareciendo los mecanismos de identificación, desaparece la capacidad de organizarse y si desaparece la capacidad de organizarse, de repente en el periódico dice ‘ha llegado la recuperación’.  Y eso tiene que ver con los medios de comunicación.”

Finalmente, la pregunta que todo el público se estaba haciendo se hizo oportuna: ¿tenemos algo esperanzador para decir sobre el trabajo?

“Algo muy esperanzador es que nos han reunido en este festival para hablar de algo como trabajo, para cerrar una sesión intelectual sobre el conocimiento, sobre la cultura y que gente culta ha venido a oírnos. Eso es súper esperanzador”, finalizó Fallarás.

Cristian Alarcón finalizando el festival anfibio. Créditos: Mauricio Pellegrino.

 

La última charla y el cierre del festival Anfibio concluyó con las palabras de Cristian Alarcón, director de la revista Anfibia, y un impetuoso aplauso de todo el público presente.

El debate completo puede ser consultado aquí

Por Ludmila Ennis, Antonella Giménez, Mauricio Pellegrino y Lisandro Scazzino, estudiantes del Seminario Ciberculturas, ciclo 2019.