{"id":1556,"date":"2014-09-17T01:13:10","date_gmt":"2014-09-17T01:13:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mediosyenteros.org.ar\/home\/?p=1556"},"modified":"2014-09-17T01:13:10","modified_gmt":"2014-09-17T01:13:10","slug":"siempre-prendido-siempre-prendido-de-vos-el-yo-amarrado-sherry-turkle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/?p=1556","title":{"rendered":"Siempre prendido \/ Siempre prendido de vos: el yo amarrado. Sherry Turkle."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Siempre prendido \/ Siempre prendido de vos: el yo amarrado. Sherry Turkle<br \/>\nTraducci\u00f3n de Victoria Nannini<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de los \u201990, un grupo de j\u00f3venes investigadores del laboratorio de medios del MIT (Instituto tecnol\u00f3gico de Massachusetts), llevaban computadoras y radio transmisores en sus mochilas, teclados en sus bolsillos, monitores digitales incrustados en los marcos de sus anteojos. Siempre en internet, se llamaban a s\u00ed mismos \u201clos ciborgs\u201d. Los ciborgs parec\u00edan estar alejados de sus cuerpos. Cuando esa inc\u00f3moda tecnolog\u00eda les cortaba la piel, caus\u00e1ndoles lesiones y otras cicatrices, parec\u00eda no importarles. Cuando sus cargas los llevaban a ser tomados como si estuvieran f\u00edsicamente discapacitados, ellos se tomaban la molestia de explicar pacientemente. Estaban aprendiendo a caminar y a hablar como criaturas nuevas, aprendiendo a habitar sus propios cuerpos nuevamente, y sin embargo de alguna manera estaban desapareciendo, desangr\u00e1ndose en la web. Su experimento era tanto una reencarnaci\u00f3n \u2013 una consumaci\u00f3n prot\u00e9sica- como una transformaci\u00f3n a lo incorp\u00f3reo: una desaparici\u00f3n de sus cuerpos hacia emergentes espacios computarizados.<br \/>\nCon los a\u00f1os, los ciborgs adquirieron una nueva identidad y fueron llamados \u201cel grupo de computaci\u00f3n usable\u201d (wearable computing) del Laboratorio de Medios. Fueron los precursores de la tecnolog\u00eda incorporada al cuerpo, mientras el resto de nosotros hace malabares torpemente con celulares, laptops y palmtops. Pero el legado de los ciborgs del MIT va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la idea de que las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n pueden llevarse puestas, ser usables. Los elementos centrales de su experiencia se han generalizado en la cultura global: la experiencia de vivir conectados en la red, recientemente libres en algunos aspectos, y recientemente atrapados en otros.<br \/>\nHoy en d\u00eda la casi omnipresencia de celulares y dispositivos c\u00f3modos, que entran en la palma de la mano permitiendo la interface de voz, los mensajes de texto, e-mails y el acceso a internet, hicieron que la conectividad se vuelva moneda corriente. Cuando las tecnolog\u00edas digitales primero aparecieron en el mercado consumidor en forma de computadoras personales eran objetos de proyecci\u00f3n psicol\u00f3gica. Las computadoras \u2013 programables y costumizadas- pasaron a ser experimentadas como un \u201csegundo yo\u201d (Turkle2005). A principios del siglo veintiuno, ese concepto no alcanza: nuestra nueva intimidad con los dispositivos de comunicaci\u00f3n nos obliga a hablar de un nuevo estado del yo en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nuevo estado del yo en s\u00ed mismo<br \/>\nEn gran parte, nuestro lenguaje cotidiano acerca de los efectos de la tecnolog\u00eda supone una vida dentro y fuera de la pantalla; supone la existencia de dos mundos separados, conectados y desconectados. Pero algunas de las expresiones actuales sugieren una nueva disposici\u00f3n del sujeto, como cuando decimos: \u201cVoy a estar con mi celular\u201d, con lo que queremos decir: \u201cVoy a estar disponible, voy a tener el celular encima y estoy conectado a la existencia (social) por medio de \u00e9l\u201d. CON el celular, EN la red, EN la web, CON mensajes de textos &#8211; estas frases sugieren un yo amarrado\/ atado.<br \/>\nEstamos atados a nuestros dispositivos de comunicaci\u00f3n \u201csiempre prendidos\/siempre prendidos de nosotros\u201d y a las personas y cosas que podemos alcanzar con ellos; gente, p\u00e1ginas web, mensajes de voz, juegos, inteligencia artificial (personajes no-jugadores, bots interactivos online). Estos objetos muy diferentes logran cierta semejanza por la forma en que llegamos a ellos. Animados o inanimados, vivimos a trav\u00e9s de nuestros dispositivos que nos atan\/amarran, siempre listos para pensar y llevar. El yo, atado a estos dispositivos, ocupa un espacio liminal entre la realidad f\u00edsica y las vidas digitales en m\u00faltiples pantallas (Turner 1969). Una vez describ\u00ed los r\u00e1pidos movimientos de lo f\u00edsico a una multiplicidad de yos digitales a trav\u00e9s de la met\u00e1fora \u201catravesar en bicicleta\u201d. Con la tecnolog\u00eda celular, un r\u00e1pido ciclismo nos estabiliza en un sentido de continua co-presencia (Turkle 1995).<br \/>\nPor ejemplo, en el pasado, no ejerc\u00eda mi rol de madre en presencia de mis colegas. Ahora una llamada de mi hija de quince a\u00f1os me requiere en ese rol. La presencia del celular, el cual tiene un ring especial si llama mi hija, me mantiene en alerta todo el d\u00eda. Donde sea que est\u00e9, cualquier cosa que est\u00e9 haciendo, estoy psicol\u00f3gicamente sintonizada con las conexiones que importan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las conexiones que Importan<br \/>\nEstamos presenciando una nueva forma de sociabilidad en la cual la conexi\u00f3n que \u201cimporta\u201d est\u00e1 determinada por nuestra distancia con las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n en funcionamiento. Cada vez m\u00e1s, lo que la gente quiere de los espacios p\u00fablicos es que \u00e9stos ofrezcan un lugar privado para las tecnolog\u00edas que nos atan. Una caminata en un barrio revela un mundo de hombres y mujeres locos, habl\u00e1ndose a s\u00ed mismos, a veces grit\u00e1ndose a s\u00ed mismos, poco preocupados por lo que pasa alrededor y felices de poder tener conversaciones \u00edntimas en espacios p\u00fablicos. De hecho, los barrios se convierten ellos mismos en liminales, no son enteramente p\u00fablicos ni enteramente privados (Katz 2006, cap\u00edtulos 1 y 2).<br \/>\nUna estaci\u00f3n de trenes ya no es un espacio comunitario, sino m\u00e1s bien un lugar de grupos sociales: los yos atados se juntan, pero no hablan entre ellos. Cada persona en la estaci\u00f3n tiene m\u00e1s probabilidad de encontrarse con alguien a kil\u00f3metros de distancia que con una persona sentada al lado. Cada uno habita una burbuja de medios privada. Efectivamente, la presencia de nuestras ataduras a los medios se\u00f1ala que no queremos ser molestados por la sociabilidad convencional con individuos que est\u00e1n cerca f\u00edsicamente.<br \/>\nCuando las personas tienen conversaciones personales con sus celulares en espacios p\u00fablicos, lo que sostiene su sentido de la intimidad es la presunci\u00f3n de que aqu\u00e9llos que est\u00e1n alrededor los tratan no s\u00f3lo como an\u00f3nimos, sino casi como seres incorp\u00f3reos. Cuando los individuos agarran sus celulares (o \u201chablan en el aire\u201d, lo que indica la presencia de celulares con aud\u00edfonos y micr\u00f3fono), son marcados por una cierta ausencia. Son transportados a un espacio de nuevo \u00e9ter, virtualizados. Esta \u201ctransportaci\u00f3n\u201d puede estar se\u00f1alada en otras formas: cuando las personas miran sus regazos durante una comida o reuni\u00f3n, el cambio de mirada ha pasado a significar atenci\u00f3n a sus Blackberries u otros dispositivos de comunicaci\u00f3n. Est\u00e1n concentrados en cualquier otra cosa.<br \/>\nLa directora de un programa que ubica estudiantes norteamericanos en universidades griegas se queja de que los estudiantes no est\u00e1n \u201cexperimentando Grecia\u201d porque pasan demasiado tiempo conectados, hablando con los amigos en su pa\u00eds. Soy comprensiva mientras ella habla, pensando en las horas que estuve caminando con mi hija de quince a\u00f1os en un viaje a Par\u00eds mientras ella se \u201cmensajeaba\u201d con sus amigos desde su celular. Me preocupa que se est\u00e9 perdiendo una experiencia que ador\u00e9 en mi juventud, la experiencia de un Par\u00eds puro que tra\u00eda la emoci\u00f3n de la desconexi\u00f3n del lugar de donde yo ven\u00eda. Pero ella estaba feliz y me dec\u00eda que estar en contacto es \u201creconfortante\u201d y m\u00e1s all\u00e1 de esto, sus mails a casa constituyen una especie de diario. Ella puede mirar esos mails y recordar su estado de \u00e1nimo en diferentes momentos del viaje. Las notas a sus amigos, traducidas de los mensajes instant\u00e1neos en clave incluyen: \u201cVi el Puente D\u2019Avignon\u201d, \u201cVi la Copa Mundial de F\u00fatbol en Par\u00eds\u201d, y \u201cFui a Bordeaux\u201d. Es dif\u00edcil meter muchas palabras en el teclado del celular y tampoco hay mucho incentivo para ello. Una amiga llama a mi hija mientras nos preparamos para cenar en nuestro hotel en Par\u00eds y le pregunta si quiere almorzar en Boston. Mi hija dice simplemente: \u201cNo es posible, pero \u00bfqu\u00e9 tal el viernes?\u201d. Su amiga no ten\u00eda idea que su llamada era transatl\u00e1ntica. Emocionalmente y socialmente, mi hija nunca hab\u00eda dejado su casa.<br \/>\nPor supuesto, balancear las conexiones f\u00edsicas y electr\u00f3nicas no est\u00e1 limitado para aqu\u00e9llos que est\u00e1n de vacaciones. La vida contempor\u00e1nea profesional est\u00e1 llena de ricos ejemplos de personas ignorando a aqu\u00e9llas con las que est\u00e1n f\u00edsicamente para dar prioridad a quienes est\u00e1n online. Determinados escenarios donde esto ocurre son ic\u00f3nicos: sesiones de conferencias internacionales donde expertos de todo el mundo est\u00e1n reunidos pero responden a sus e-mails; los canales de comunicaci\u00f3n instalados por los miembros de la audiencia en conferencias para comentar las presentaciones de los locutores durante las presentaciones mismas (estas conversaciones tratan tanto de competir por posiciones profesionales entre la audiencia como con lo que se est\u00e1 diciendo en el podio). Aqu\u00ed, las presentaciones se convierten en un portal a discusiones que alejan a las personas de la misma, discusiones que tienden a tener lugar en gradas superiores \u2013 s\u00f3lo ciertas personas son invitadas a participar en algunas discusiones. Como miembro de la audiencia uno desarrolla cierta ansiedad: \u00bffui invitado a hablar en el c\u00edrculo interno?<br \/>\nObservar e-mails y mensajes electr\u00f3nicos durante conferencias en lugares ex\u00f3ticos llama nuestra atenci\u00f3n porque es f\u00e1cil medir el tiempo y el dinero que lleva reunir a todos f\u00edsicamente en dichas reuniones. Otras escenas se han vuelto tan mundanas que casi que ni las notamos: los estudiantes s\u00ed mandan mails en clase; la gente s\u00ed manda mails en reuniones de negocios; los padres s\u00ed mandan mails mientras juegan con sus hijos; las parejas s\u00ed mandan mails mientras cenan; las personas hablan por tel\u00e9fono y mandan mails al mismo tiempo. Alguna vez hecho a escondidas, el h\u00e1bito de la co-presencia electr\u00f3nica ya no es algo que la gente sienta que tiene que esconder. Definitivamente, estar \u201cen otro lado\u201d en lugar de donde est\u00e1s se ha convertido en una especie de marcador del sentido propio de prepotencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arregl\u00e9moslo por tel\u00e9fono*<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u201carreglarlo por tel\u00e9fono\u201d sol\u00eda tener un sentido peyorativo. Implicaba una falta de atenci\u00f3n adecuada a lo que se pod\u00eda denominar una tarea en mano. Ahora, como una pura descripci\u00f3n, provee una medida del status; sugiere que se es lo suficientemente importante como para entregar un trabajo a distancia. La ubicaci\u00f3n de un cuerpo de alto status es significativa, pero con la conectividad aparecen m\u00faltiples patrones para su despliegue. En un patr\u00f3n, el cuerpo de alto status est\u00e1 en un intenso contacto con otros, pero se extiende a s\u00ed mismo por el mundo, viajando. En otro patr\u00f3n, el cuerpo de alto status est\u00e1 en retiro, viajando en un contacto cara a cara en pos de maximizar la privacidad y la creatividad. Sin embargo, el cuerpo viajante decide usar su tiempo, est\u00e1 siempre atado, en contacto a trav\u00e9s de medios t\u00e9cnicos. Publicidades sobre tecnolog\u00eda sin cables muestran de manera rutinaria a un hombre buenmozo o a una bella mujer en una playa. La publicidad hace ver que \u00e9l o ella son importantes y trabajadores. El nuevo ser incorp\u00f3reo no pide que se niegue al cuerpo sus placeres, sino todo lo contrario, se trata de amar el cuerpo, de ponerlo en alg\u00fan lugar maravilloso mientras \u201cuno\u201d trabaja.<br \/>\nNuestros dispositivos se convierten en insignias de nuestras redes de trabajo, una se\u00f1al de que tenemos trabajo y redes, que somos deseados por esos que conocemos, la gente en nuestra \u201clista de contactos\u201d y por los potenciales, aunque todav\u00eda desconocidos, que esperan por nosotros en los espacios virtuales (como Facebook, My Space o Friendster). No es sorprendente que proyectemos la posibilidad de amor, sorpresa, diversi\u00f3n, y calidez en nuestros dispositivos de comunicaci\u00f3n. Vivimos con un intensificado sentido de potenciales relaciones, o al menos de nuevas conexiones. Si nuestros dispositivos est\u00e1n o no en uso, sin ellos nos sentimos a la deriva \u2013 a la deriva no s\u00f3lo de nuestras realidades actuales sino tambi\u00e9n de nuestros deseos a futuro.<br \/>\nUna llamada a un amigo es una llamada a una conocida (y evolutiva) relaci\u00f3n. Conectarse con un sitio de redes sociales de trabajo nos ofrece un lugar para so\u00f1ar, a veces fomentando un sentido de que las viejas relaciones son prescindibles. Las personas describen sentirse m\u00e1s apegadas a un sitio que a cualquier relaci\u00f3n cercana que tienen en \u00e9stos. En t\u00e9rminos de la psicodin\u00e1mica, el sitio se convierte en un objeto de transferencia: el lugar de donde provienen las amistades. \u201cDesecho personas\u201d, dice Maura, arquitecta, de treinta y uno, cuando describe relaciones que tiene en Second Life, un entorno social online elaborado. Second Life ofrece la posibilidad de una vida paralela online (incluyendo un cuerpo virtual, un ropero, propiedades y un trabajo remunerado). \u201cS\u00e9 que me da una especie de reputaci\u00f3n, pero siempre hay gente nueva. No me quedo mucho tiempo en una relaci\u00f3n\u201d. Maura contin\u00faa: \u201cSiempre hay alguien m\u00e1s con quien tener una charla seria, alguien m\u00e1s para conocer. No siento un compromiso\u201d. La gente que tiene un desplegado uso de sus avatares en Second Life hace hincapi\u00e9 en que el mundo virtual les da una sensaci\u00f3n de poder renovarse diariamente. \u201cNunca s\u00e9 con qui\u00e9n me voy a encontrar\u201d, dice un ama de casa de treinta y siete a\u00f1os de los suburbios de Boston, y contrasta este sentimiento placentero con la rutina de su vida en casa con dos ni\u00f1os.<br \/>\nDesde principios de 1990, los entornos de videojuegos conocidos como MUDs (dominios multiusuario) y MMROPGs (multijugador masivo de videojuegos de rol online) presentaron a los usuarios la posibilidad de crear personajes y vivir a trav\u00e9s de m\u00faltiples aspectos del yo. Si bien los juegos tomaban el aspecto de misiones medievales, los entornos virtuales le deb\u00edan ese \u201cpoder contenido\u201d a las oportunidades que ofrec\u00edan para explorar la identidad (Turkle 1995). Las personas usaban sus vidas en la pantalla para trabajar problemas irresueltos o en parte resueltos, muchas veces relacionados a la sexualidad o la intimidad. Para muchos de los que disfrutan de una vida online, es m\u00e1s f\u00e1cil expresar su intimidad en el mundo virtual que en \u201cRL\u201d (VR) o vida real. Para aquellos que est\u00e1n solos y que todav\u00eda tienen miedo de la intimidad, la vida online puede proveer contextos donde uno puede ser un solitario y aun as\u00ed no estar solo, contextos donde uno puede tener la ilusi\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda sin las demandas de una amistad \u00edntima y sostenida. La vida online emergi\u00f3 como un \u201ctaller de identidades\u201d (Bruckman 1992).<br \/>\nA lo largo de nuestras vidas, las transiciones (cambios de carrera, divorcio, retiro, hijos y\u00e9ndose de la casa) proporcionan nuevos \u00edmpetus para repensar la identidad. Nunca nos \u201cgraduamos\u201d en cuanto al trabajo sobre la identidad; simplemente trabajamos sobre ella con los materiales que tenemos a mano en etapas particulares de la vida. Los mundos sociales online proveen nuevos materiales. Los simples pueden representarse a s\u00ed mismos como glamorosos; los introvertidos pueden probar siendo atrevidos. Las personas construyen las casas de sus sue\u00f1os en el mundo virtual, las que no pueden pagar en el real. Plantan jardines virtuales. Toman trabajos online de mucha responsabilidad. Muchas veces tienen relaciones, parejas o lo que llaman \u201cmatrimonios\u201d de gran importancia emocional. Lo virtual es donde el discapacitado puede caminar sin muletas y los t\u00edmidos pueden mejorar sus posibilidades como seductores.<br \/>\nNo es preciso pensar en las personas como amarradas a sus dispositivos. Las personas est\u00e1n amarradas a las satisfacciones ofrecidas por sus dispositivos. \u00c9stas incluyen las promesas de afectos, conversaciones y la sensaci\u00f3n de nuevos comienzos. Y hay vanidad: crear un cuerpo nuevo en un juego como Second Life te permite dejar de lado un yo f\u00edsico imperfecto y reinventarse a uno mismo como una maravilla virtual, saludable y en forma. Todos en Second Life pueden tener su propio \u201clook\u201d; el juego permite un alto nivel de customizaci\u00f3n, pero todos lucen bien con ropa de dise\u00f1adores que aparecen muy elegantes en esos cuerpos virtuales sofisticados. La belleza virtual viene acompa\u00f1ada de posibilidades de encuentros sexuales que no estar\u00edan disponibles en la realidad f\u00edsica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los j\u00f3venes amarrados\/atados<br \/>\nEl trabajo de la adolescencia est\u00e1 centrado alrededor de la experimentaci\u00f3n \u2013 con ideas, con personas, con nociones del yo. Cuando los adolescentes juegan un videojuego de rol online lo usan como una forma de moldear sus vidas. Pueden empezar por construir su propia casa, amobl\u00e1ndola de acuerdo a sus gustos, no el de sus padres, y luego involucr\u00e1ndose en el asunto de hacer funcionar en el mundo virtual lo que no funcion\u00f3 tan bien en el real. Trish, de trece a\u00f1os, fue abusada f\u00edsicamente por su padre, crea una familia abusiva en Sims online \u2013 pero en el juego su personaje, tambi\u00e9n de trece, es f\u00edsica y emocionalmente fuerte. En la simulaci\u00f3n, ella juega y vuelve a jugar la experiencia de librarse de su agresor. Rhonda, una joven de diecis\u00e9is experimentada sexualmente, crea a una inocente online. \u201cQuiero tener un descanso\u201d, me dice y sigue para recordar la pel\u00edcula Pleasantville, donde uno de los personajes principales femeninos, una adolescente de secundaria, \u201cconsigue ir a una ciudad que s\u00f3lo existe en un show de la televisi\u00f3n y donde empieza a ser una perra, como es en su casa, pero luego cambia de opini\u00f3n y empieza a rechazar a chicos para comenzar una nueva vida. Ella prueba ser un tipo de persona diferente. Eso es lo que significa Sims online para m\u00ed. Probar.\u201d<br \/>\nRhonda \u201cprueba\u201d con el juego en el desayuno, en el recreo escolar y despu\u00e9s de la cena. Ella dice sentirse c\u00f3moda con su vida virtual. El juego no la conecta con otras personas. Est\u00e1 atada al juego por un deseo de conectarse a ella misma.<br \/>\nSherry Turkle: \u00bfEst\u00e1s haciendo algo distinto en tu vida diaria (desde que jug\u00e1s al Sims online)?<br \/>\nRhonda: En verdad, no. No mucho. Pero estuve pensando en cortar con a mi novio. No quiero tener m\u00e1s sexo sino que me gustar\u00eda tener un novio. Mi personaje (en Sims Online) tiene novios pero no tiene sexo. Ellos la ayudan con su trabajo. Creo que para empezar de cero tendr\u00eda que cortar con mi novio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rhonda est\u00e1 emocionalmente atada al mundo de la tecnolog\u00eda Sims porque le da acceso a un medio en el que puede ver su vida a trav\u00e9s de un nuevo filtro, y posiblemente a trabajar problemas de una manera diferente (Turkle 1995).<br \/>\nLos adolescentes crean personajes online de muchas maneras: cuando desarrollan un avatar en un juego, cuando dise\u00f1an una p\u00e1gina Web, o describen un perfil para una red social como Facebook. Incluso armar una lista de temas musicales se convierte en una forma de capturar nuestra persona en un momento en el tiempo. M\u00faltiples listas reflejan los aspectos del propio ser. Y una vez que juntaste toda tu m\u00fasica, pod\u00e9s conectarte con personas alrededor del mundo para mandarle tus canciones.<br \/>\nLos adolescentes de hoy en d\u00eda nos brindan un primer acercamiento al fen\u00f3meno de estar amarrados\/atados. Los adolescentes quieren tanto ser parte de un grupo como afirmar sus identidades individuales, experimentando a sus pares como ambos nutritivos y restrictivos. Los valores de las ataduras apoyan las demandas de los grupos: entre los j\u00f3venes urbanos, es com\u00fan entre amigos esperar que sus pares est\u00e9n disponibles en el celular o por mensajes instant\u00e1neos. En este contrato social, uno necesita una buena causa para demandar tiempo desconectado. La presi\u00f3n de estar siempre conectado puede ser una carga. Entonces, por ejemplo, adolescentes que necesitan tiempo ininterrumpido para hacer tareas escolares terminan usando las cuentas de Internet de sus padres para esconderse de sus amigos. Otros efectos de esa cultura de la comunicaci\u00f3n del siempre prendido\/ siempre prendido de vos pueden ser manejados con mayor dificultad y tal vez de forma m\u00e1s duradera.<br \/>\nMark Twain mitific\u00f3 el proceso de separaci\u00f3n durante el cual los adolescentes intentan descubrir sus identidades a trav\u00e9s de la experiencia de Huck Finn, el tiempo de estar-en-el-Mississippi para escapar del mundo de los adultos. El tiempo en el r\u00edo retrata el rito de iniciaci\u00f3n en transcurso durante el cual los ni\u00f1os se separan de los padres para convertirse en adultos j\u00f3venes, un proceso ahora transformado por la tecnolog\u00eda. Tradicionalmente, los ni\u00f1os internalizan a los adultos en sus mundos antes (o justo, o poco despu\u00e9s) de cruzar el umbral de la independencia. En la variante de ataduras tecnol\u00f3gicas, los padres pueden ser tenidos en cuenta en un espacio intermedio, como por ejemplo, en el espacio creado por el celular donde todos est\u00e1n en marcado r\u00e1pido. En este caso, las generaciones navegan juntas el r\u00edo.<br \/>\nCuando los ni\u00f1os reciben celulares de sus padres, el regalo viene com\u00fanmente con una promesa: los ni\u00f1os deben responder las llamadas de sus padres. Este arreglo permite a los chicos hacer cosas- viajar para ver amigos, ir al cine, ir a la playa \u2013 que no estar\u00edan permitidas sin la atadura al tel\u00e9fono de los padres. Sin embargo, el ni\u00f1o atado no tiene la experiencia de estar solo con \u00e9l o ella para confiar. Hubo un momento en que el ni\u00f1o urbano, en general entre los once y los catorce, ten\u00eda que navegar la ciudad \u201cpor primera vez\u201d. Era un rito de iniciaci\u00f3n que comunicaba: \u201cEst\u00e1s solo y sos responsable. Si ten\u00e9s miedo, es necesario que experimentes esos sentimientos\u201d. El celular amortigua ese momento; el padre est\u00e1 a \u201cun toque\u201d. Con un padre al toque, los ni\u00f1os amarrados piensan distinto sobre sus propias responsabilidades y capacidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevas formas de validaci\u00f3n<br \/>\nPienso en la historia interior de la tecnolog\u00eda como las relaciones que forman las personas a trav\u00e9s de sus artefactos, relaciones que pueden forjar nuevas sensibilidades. Las tecnolog\u00edas que amarran\/atan tienen sus propias historias internas. Por ejemplo, el celular nos brinda el potencial de comunicarnos cuando tenemos ganas, dando lugar a un nuevo binomio: \u201cTengo un sentimiento \/ Denme un amigo\u201d. Esta formulaci\u00f3n tiene el corolario emocional, \u201cTengo ganas de sentir \/ Denme un amigo\u201d. De cualquier manera, lo que no est\u00e1 siendo cultivado es la capacidad de estar solos, la de reflexionar y contener las propias emociones. La ansiedad que los j\u00f3venes declaran cuando est\u00e1n sin sus celulares o sin sus conexiones a Internet puede no hablar tanto sobre la falta de f\u00e1cil socializaci\u00f3n con otros sino m\u00e1s bien sobre la falta del yo que es constituido en esas relaciones.<br \/>\nCuando David Riesman se refiri\u00f3 al cambio en Estados Unidos de un sentido del yo interno a uno dirigido al otro, en 1950 (Riesman 1950), no pudo prever c\u00f3mo la tecnolog\u00eda podr\u00eda aumentar ese dirigirse a un otro hasta nuevos niveles. Lo hace en la medida en que posibilita a cada uno de nosotros desarrollar nuevos patrones de dependencia de otros y de transferencia de relaciones a un conjunto de dispositivos que hacen que los otros est\u00e9n, literalmente, a nuestra disponibilidad sin previo aviso. Algunas personas experimentaron este tipo de transferencia con el tradicional tel\u00e9fono fijo. El tel\u00e9fono era un medio a trav\u00e9s del cual se obten\u00eda validaci\u00f3n, y muchas veces los sentimientos asociados a esa validaci\u00f3n eran transferidos al tel\u00e9fono mismo. El celular traslada este efecto a un poder m\u00e1s alto porque el dispositivo est\u00e1 siempre disponible y existe una alta probabilidad de que uno podr\u00e1 encontrar una fuente de validaci\u00f3n por medio de \u00e9l. Est\u00e1 entendido que la conversaci\u00f3n de validaci\u00f3n en el celular puede ser breve, simplemente un \u201cchequeo r\u00e1pido\u201d, pero m\u00e1s no es necesariamente deseado.<br \/>\nEl chequeo r\u00e1pido del celular permite ese nuevo \u201cdirigirse al otro\u201d. En el momento en que se tiene un pensamiento o sensaci\u00f3n uno puede validarlo. O, uno puede necesitar validarlo. Y m\u00e1s all\u00e1, en ese continuum de dependencia, dado que un pensamiento o sensaci\u00f3n se est\u00e1n formando, \u00e9stos pueden necesitar validaci\u00f3n para poder consolidarse. La tecnolog\u00eda no causa un nuevo estilo de relaciones, sino que lo hace posible. Mientras nos vamos acostumbrando a las llamadas de celulares, a los e-mails y a los sitios de la Web, algunos estilos de la relaci\u00f3n del yo con otros parecen m\u00e1s naturales. La validaci\u00f3n (de una sensaci\u00f3n ya sentida) y la posibilidad (de una sensaci\u00f3n que no puede ser sentida sin la validaci\u00f3n externa) se han convertido en un lugar com\u00fan y no en signo de un comportamiento infantil o patol\u00f3gico. Uno se mueve del \u201cTengo un sentimiento \/ Denme un amigo\u201d al \u201cTengo ganas de sentir\/ Denme un amigo\u201d.<br \/>\nEl psicoanalista Heinz Kohut escribe sobre el narcisismo y describe tambi\u00e9n c\u00f3mo algunas personas, con sus fragilidades, convierten a otros en \u201cobjetos del yo\u201d para sostener su fr\u00e1gil sentido del yo (Ornstein 1978). En el papel de objeto del yo, el otro es experimentado como parte del yo, de este modo est\u00e1 en perfecta sinton\u00eda con el fr\u00e1gil estado interior del individuo. Est\u00e1n ah\u00ed para la validaci\u00f3n, para el reflejo. La tecnolog\u00eda aumenta nuestras opciones. Una joven de quince a\u00f1os explica: \u201cTengo a un mont\u00f3n de personas en mi lista de contactos. Si un amigo no atiende, llamo a otro\u201d. En t\u00e9rminos Kohutianos, la lista de contactos o amigos de esta joven se ha transformado en una lista de partes de repuesto para su fr\u00e1gil yo adolescente.<br \/>\nAs\u00ed como la conectividad del siempre prendido\/ siempre prendido de vos permite a los adolescentes posponer el hacerse cargo de sus emociones, tambi\u00e9n puede tornar dif\u00edcil la determinaci\u00f3n del grado de madurez del ni\u00f1o, convencionalmente definido en t\u00e9rminos de autonom\u00eda y responsabilidad. Los ni\u00f1os atados saben que tienen un apoyo. La llamada de chequeo r\u00e1pido ha evolucionado en una nueva forma de contacto entre padres e hijos. Es una llamada que dice: \u201cEstoy bien. Est\u00e1s ah\u00ed. Estamos conectados\u201d.<br \/>\nEn general, el mensaje de texto telegr\u00e1fico comunica r\u00e1pidamente un estado de \u00e1nimo, m\u00e1s que abrir el di\u00e1logo sobre la complejidad de los sentimientos. Si bien la cultura que crece con el celular es una cultura del habla (en shoppings, en supermercados, en las calles, en bares, en parques, los celulares est\u00e1n afuera y las personas est\u00e1n hablando hacia dentro de ellos), no es necesariamente una cultura donde el habla contribuye a la reflexi\u00f3n personal. Los adolescentes de hoy en d\u00eda no tienen menos necesidades que las generaciones anteriores de aprender habilidades acentuadas, de controlar y expresar sentimientos, y soportar estar solos. Pero cuando los cambios para desarrollar empat\u00eda se reducen a los emoticones, preguntas como \u201c\u00bfQui\u00e9n soy?\u201d y \u201c\u00bfQui\u00e9n sos vos?\u201d son moldeadas para el formato de pantalla chica, y de esa forma son achatadas en el proceso. La alta tecnolog\u00eda, con todo su potencial de rango y riqueza, ha sido puesta al servicio de la velocidad y la brevedad telegr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejarse el tiempo para tomarse un tiempo<br \/>\nLos dispositivos de comunicaci\u00f3n siempre prendidos\/ siempre prendidos de vos son atractivos por muchas razones, entre ellas, dan la sensaci\u00f3n de que uno puede hacer m\u00e1s, estar en m\u00e1s lugares y controlar m\u00e1s aspectos de la vida. Aquellos atados a la tecnolog\u00eda del Blackberry cuentan sobre la fascinaci\u00f3n de ver sus vidas \u201cdesplazadas por la pantalla\u201d, de ver sus vidas como si estuviesen viendo una pel\u00edcula. Uno desarrolla una nueva mirada del yo cuando se da cuenta de las miles de personas a las que puede conectarse. Sin embargo, as\u00ed como los adolescentes pueden sufrir un entorno medi\u00e1tico que los invita a una mayor dependencia, los adultos tambi\u00e9n pueden sentirse excesivamente atados, muy conectados. Los adultos se estresan por nuevas responsabilidades para las que hay que estar al d\u00eda con los mails, la sensaci\u00f3n agobiante de estar siempre atrasados, la imposibilidad de tomarse unas vacaciones sin llevarse la oficina con ellos, y el sentimiento de que se les est\u00e1 demandando responder inmediatamente a situaciones en el trabajo, incluso cuando una respuesta sabia requiere cierto tiempo de reflexi\u00f3n, ese tiempo ya no est\u00e1 disponible.<br \/>\nEstamos acostumbrados a un estilo de comunicaci\u00f3n en el que recibimos un mensaje veloz al que hay que responder r\u00e1pidamente. \u00bfNos estamos dejando el tiempo suficiente para tomarnos un tiempo?<br \/>\nLos adultos usan las tecnolog\u00edas que amarran\/atan durante lo que la mayor\u00eda llamar\u00eda el descanso, el tiempo que so\u00f1amos despiertos en un viaje en taxi, esperando en una cola, o caminando al trabajo. Este puede ser un tiempo que necesitamos psicol\u00f3gica y emocionalmente para mantener o recuperar la habilidad para concentrarnos (Herzog 1997; Kaplan 1995). La ataduras consumen tiempo de otras actividades (especialmente aquellas que demandan una atenci\u00f3n \u00edntegra), agrega tareas que absorben tiempo (estar al d\u00eda con los e-mails y los mensajes), y suma un nuevo tipo de tiempo al d\u00eda, el tiempo de atenci\u00f3n compartida, muchas veces referida como atenci\u00f3n continua parcial (Stone 2006). En todo esto, transformamos nuestra atenci\u00f3n en el recurso m\u00e1s raro, creando una creciente competencia muy r\u00edgida para su desarrollo, pero al mismo tiempo la menospreciamos. Negamos la importancia de dedicarla a una cosa y s\u00f3lo una.<br \/>\nLa atenci\u00f3n continua parcial afecta la calidad del pensamiento que damos a cada una de nuestras tareas, ahora realizadas con menor uso de la cabeza. Desde la perspectiva de este ensayo que est\u00e1 centrado en la identidad, la atenci\u00f3n continua parcial afecta la forma en que las personas piensan sobre sus vidas y prioridades. Las frases \u201cchequeando mis mails\u201d y \u201cchequeando mis mensajes\u201d implican un desempe\u00f1o antes que una reflexi\u00f3n. Estos son los desempe\u00f1os de un yo que puede ser dividido en partes componentes.<br \/>\nCuando los medios no se quedan esperando en un segundo plano sino que siempre est\u00e1n ah\u00ed, esperando ser deseados, el yo puede perder el sentido de una elecci\u00f3n consciente para comunicarse. El sofisticado consumidor de los dispositivos que atan encuentran formas para integrar la tecnolog\u00eda del siempre prendido\/ siempre prendido de vos a los gestos diarios de sus cuerpos. Un usuario de Blackberry dice: \u201cMiro de reojo mi reloj para sentir el tiempo, miro de reojo mi Blackberry para sentir mi vida\u201d. El t\u00e9rmino adicci\u00f3n ha sido usado para describir este estado, pero esta forma de pensar es limitada en cuanto a su utilidad. M\u00e1s \u00fatil es pensar en un nuevo estado del yo, uno que est\u00e1 extendido a trav\u00e9s de un artefacto de comunicaci\u00f3n. La pel\u00edcula sobre nuestras vidas en BlackBerry adquiere una vida propia \u2013 con m\u00e1s en ella de lo que puede ser procesado. Las personas desarrollan la sensaci\u00f3n de que no pueden seguir el ritmo de sus vidas. Se alienan de sus propias experiencias, y se ponen ansiosos de observar una versi\u00f3n de sus vidas avanzando, desplaz\u00e1ndose por la pantalla, m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pueden soportar. Es la versi\u00f3n sin editar de sus vidas; no son capaces de seguir el ritmo de las mismas, pero son responsables de ellas (Mazmanian 2005).<br \/>\nMichel Foucault escribi\u00f3 sobre el Pan\u00f3ptico de Jeremy Bentham como emblem\u00e1tico de la situaci\u00f3n del individuo en la moderna sociedad \u201cdisciplinaria\u201d (Foucault 1979). El Pan\u00f3ptico es una estructura circular con un observador (en el caso de una prisi\u00f3n, un guardia) en el centro. La arquitectura del Pan\u00f3ptico crea el sentido de que uno est\u00e1 siempre siendo observado a\u00fan si el guardia est\u00e1 o no presente y observando. Para Foucault, la tarea del estado moderno es construir ciudadanos que no necesiten ser observados, sino que se preocupen por las reglas y por ellos mismos. La tecnolog\u00eda del siempre prendido\/ siempre prendido de vos lleva el monitoreo propio hacia otro nivel. Tratamos de estar al d\u00eda con nuestras vidas como nos es presentada por una nueva tecnolog\u00eda disciplinaria. Tratamos, en fin, de tener un yo que pueda estar al d\u00eda con nuestro e-mail.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00edmites<br \/>\nUna nueva queja en el \u00e1mbito familiar y de negocios trata de que es dif\u00edcil saber cu\u00e1ndo es que uno tiene la atenci\u00f3n de un usuario de BlackBerry. Un padre, una pareja o un hijo pueden perderse por unos segundos o unos minutos en una realidad alternativa. El cambio de atenci\u00f3n puede ser muy sutil; los amigos y la familia pueden a veces no darse cuenta de esa p\u00e9rdida hasta que el familiar no haya \u201cretornado\u201d. Efectivamente, el usuario de BlackBerry puede no saber d\u00f3nde reside su atenci\u00f3n. Ellos declaran que sus sentidos del yo se han fundido con las extensiones prot\u00e9sicas y algunos ven esto como una nueva forma de estar \u201cvolando\u201d. Pero esta euforia puede estar negando los costos de llevar a cabo muchas tareas al mismo tiempo. Los soci\u00f3logos que estudian los l\u00edmites entre el trabajo y el resto de la vida sugieren que es \u00fatil cuando las personas delimitan los cambios de roles entre ambos. Sus estudios apelan a que ser capaz de usar un BlackBerry para desdibujar esa l\u00ednea es algo m\u00e1s problem\u00e1tico que una habilidad sobre la que habr\u00eda que celebrar (Clark 2000; Desrochers y Sargent 2003; Shumate y Fulk 2004). Y celebrar la integraci\u00f3n entre las viejas comunicaciones al flujo de la vida puede significar subestimar la importancia de la interacci\u00f3n cara a cara (Mazmanian 2005).<br \/>\nLa atenci\u00f3n compartida crea ambientes de trabajo cargados de nuevas tensiones sobre la falta de prioridad que se otorga a la proximidad f\u00edsica. Las conversaciones cara a cara son rutinariamente interrumpidas por llamadas de celulares y lecturas de e-mails. Quince a\u00f1os atr\u00e1s, si un colega le\u00eda el correo en tu presencia era considerado irrespetuoso. En estos d\u00edas, abandonar a una persona enfrente de uno para responder a una llamada del celular se convirti\u00f3 en la regla. Asimismo, por generaciones, las personas de negocios se acostumbraron a depender de tiempos en taxis, aeropuertos, trenes y limusinas para conocer a otras personas y discutir asuntos sustanciales. El tiempo de espera en la parte de afuera de oficinas de clientes era un tiempo valioso para trabajar e intercambiar noticias que creaban lazos sociales entre colegas profesionales. Ahora las cosas cambiaron: los profesionales pasan el tiempo en taxis con sus celulares o en sus e-mails o palmtops. En los preciados momentos antes de presentaciones a clientes, uno ve grupos consultores movi\u00e9ndose alrededor de la periferia del lugar de espera, buscando el mejor lugar para la recepci\u00f3n en sus celulares para as\u00ed poder hacer llamadas. \u201cMis colegas se van al \u00e9ter cuando esperamos a nuestros clientes\u201d, dice un ejecutivo de publicidad. \u201cCreo que nuestras presentaciones sufren las consecuencias\u201d. Vivimos y trabajamos con personas cuyo compromiso con nuestra presencia se siente, cada vez m\u00e1s, poco convincente porque est\u00e1n atados a otros virtuales m\u00e1s importantes.<br \/>\nLos seres humanos tienen habilidad para crear rituales que marcan los l\u00edmites entre el mundo del trabajo y el mundo de la familia, los juegos y el ocio. Hay tiempos especiales (el Sabbat), comidas especiales (la cena familiar), vestimentas especiales (la \u201carmadura\u201d de un d\u00eda de trabajo se saca en la casa, ya sea el traje de un ejecutivo o un overol), y lugares especiales (el comedor, la recepci\u00f3n, el cuarto, la playa). Ahora la tecnolog\u00eda del siempre prendido\/ siempre prendido de vos acompa\u00f1a a las personas a todos estos lugares, debilitando los tradicionales rituales de separaci\u00f3n.<br \/>\nHay un cierto retroceso. As\u00ed como los adolescentes se esconden de sus amigos usando las cuentas de sus padres para hacer tareas, los adultos tambi\u00e9n encuentran maneras de escapar a las demandas de las ataduras: los BlackBerrys se dejan en las oficinas en los fines de semana o son encerrados en cajones para dejar tiempo para la familia y el ocio (Gant y Kiesler 2001). \u201cMi casa sol\u00eda ser un refugio, pero ahora mi casa es un centro medi\u00e1tico\u201d, dice un arquitecto cuyos clientes pueden encontrarlo en su celular con Internet. Ya no hay m\u00e1s con un refugio o lugar seguro, la gente necesita encontrar lugares para esconderse. T\u00e9cnicamente no hay ninguno, excepto por los viajes largos en avi\u00f3n donde no hay ni acceso al celular ni a Internet y esto tambi\u00e9n puede estar cambiando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un yo moldeado por una respuesta r\u00e1pida<br \/>\nNuestra tecnolog\u00eda refleja y moldea nuestros valores. Si pensamos en una llamada telef\u00f3nica como un sistema de respuesta r\u00e1pida posibilitado por la tecnolog\u00eda del siempre prendido\/ siempre prendido de vos, podemos olvidarnos de que hay una diferencia entre una llamada programada y la llamada que se hace como reacci\u00f3n a una emoci\u00f3n fugaz, porque se te cruz\u00f3 alguien por la mente, o porque alguien te dej\u00f3 un mensaje. El yo moldeado por este mundo de respuestas r\u00e1pidas mide el \u00e9xito por las llamadas hechas, los e-mails respondidos y los contactos encontrados. Este yo est\u00e1 calibrado sobre la base de lo que propone la tecnolog\u00eda, sobre lo que hace posible, sobre lo que hace m\u00e1s f\u00e1cil. Pero en el l\u00edo de esta actividad, hay p\u00e9rdidas de las que, tal vez, no estamos listos para enfrentar.<br \/>\nUna es la presi\u00f3n inducida por la tecnolog\u00eda de ser veloces, incluso cuando tratamos problemas sobre los que deber\u00edamos tomarnos nuestro tiempo. Insistimos con que nuestro mundo es cada vez m\u00e1s complejo, aun as\u00ed hemos creado una cultura de la comunicaci\u00f3n que ha reducido el tiempo disponible para que nosotros podamos sentarnos y pensar ininterrumpidamente. Los usuarios de BlackBerry describen esa sensaci\u00f3n de invasi\u00f3n del dispositivo en sus tiempos. Uno dice: \u201cNo tengo suficiente tiempo solo con mi mente\u201d. Otras frases que surgen son: \u201cTengo que luchar para hacerme un tiempo para pensar\u201d. \u201cArtificialmente me hice tiempo para pensar\u201d. \u201cAisl\u00e9 el tiempo para pensar\u201d. En todas estas afirmaciones hay una formulaci\u00f3n impl\u00edcita de un \u201cYO\u201d que est\u00e1 separado de la tecnolog\u00eda, que la puede dejar de lado y necesita tiempo para pensar solo. Esta formulaci\u00f3n contrasta con la creciente realidad de nuestras vidas vividas con una continua presencia de los dispositivos de comunicaci\u00f3n. Esta tecnolog\u00eda nos tiene, como el grupo de \u201cciborgs\u201d de MIT antes nombrado, aprendiendo a vernos a nosotros mismos, no como separados, sino en unidad con las m\u00e1quinas que nos atan unos a otros y a la cultura de la informaci\u00f3n. Para ponerlo de una manera m\u00e1s dura: hacerse m\u00e1s tiempo en el viejo uso de la palabra significa apagar nuestros dispositivos, desconectarse de la cultura del siempre prendido. Pero \u00e9sta no es una simple proposici\u00f3n dado que nuestros dispositivos se han emparejado \u00edntimamente al sentido de nuestros cuerpos y de forma creciente los sentimos como extensiones de nuestras mentes.<br \/>\nEn los \u201990, a medida que Internet se convert\u00eda en una parte de la vida cotidiana, las personas empezaron a crear m\u00faltiples avatares online y los usaban para cambiar de g\u00e9nero, edad, raza y clase. El esfuerzo consist\u00eda en crear yos virtuales representados lujosamente a trav\u00e9s de los cuales se pod\u00eda experimentar con la identidad al representar vidas paralelas en mundos construidos. El mundo de los avatares y los juegos contin\u00faa, pero ahora, junto con sus placeres, usamos la tecnolog\u00eda del siempre prendido\/ siempre prendido de vos para jugar con nosotros mismos. La tecnolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n actual provee una especie de GPS social y psicol\u00f3gico, un sistema de navegaci\u00f3n para yos atados. Una productora de televisi\u00f3n, acostumbrada a estar conectada con el mundo a trav\u00e9s de su celular y su dispositivo palm, revel\u00f3 que para ella, los espacios internos de su palm eran donde ella resid\u00eda: \u201cCuando mi Palm se golpe\u00f3, fue la muerte. Era m\u00e1s de lo que pod\u00eda soportar. Sent\u00eda que hab\u00eda perdido la cabeza\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atado: \u00bfa qui\u00e9n y a qu\u00e9?<br \/>\nReconocer nuestro yo amarrado nos plantea la pregunta sobre a qui\u00e9n o a qu\u00e9 estamos conectados (Katz 2003). Los tel\u00e9fonos tradicionales nos ataban a nuestros amigos, familiares y colegas de la escuela y el trabajo, y a solicitudes comerciales o filantr\u00f3picas. Las cosas ya no son tan simples. En estos d\u00edas respondemos a los humanos y a los objetos que los representan: m\u00e1quinas contestadoras, sitios Web y p\u00e1ginas personales en redes sociales. A veces nos involucramos con avatares que an\u00f3nimamente \u201csustituyen\u201d a otros, permiti\u00e9ndonos expresarnos de manera \u00edntima con extra\u00f1os, en parte porque ellos y nosotros somos capaces de ocultar qui\u00e9nes \u201csomos realmente\u201d. Y muchas veces escuchamos voces incorp\u00f3reas \u2013 mensajes y anuncios grabados \u2013 o interactuamos con protocolos de sistemas de reconocimiento de voz que imitan a personas reales mientras tratan de ayudarnos con problemas t\u00e9cnicos o administrativos. Ya no exigimos que como personas tengamos de interlocutor a otra persona. En Internet, interactuamos con bots, programas antropomorfizados que pueden conversar con nosotros, y en los juegos online nos asocian con personajes no- jugadores, que vendr\u00edan a ser una inteligencia artificial que no est\u00e1 ligada a jugadores humanos. Los juegos requieren que depositemos confianza en estos personajes. A veces son \u00fanicamente estos personajes no-jugadores lo que pueden salvar nuestras \u201cvidas\u201d en el juego.<br \/>\nEste amplio rango de entidades \u2013 humanos y no humanos- est\u00e1 a nuestra disponibilidad donde sea que estemos. Vivo en Boston. Escribo este cap\u00edtulo en Par\u00eds. Mientras viajo, el acceso a mis avatares favoritos, personajes no-jugadores y redes sociales se mantiene constante. Hay un grado de seguridad emocional en un buen hotel en el otro lado del mundo, pero para muchos, no se compara con la fidelidad de un entorno tecnol\u00f3gico estable y los objetos interactivos dentro de \u00e9ste. Algunos de estos objetos est\u00e1n ligados a Internet. Algunos son compa\u00f1eros digitales e interactivos que pueden viajar con uno, e inclusive ahora hay robots creados para las relaciones.<br \/>\nTomen en cuenta este momento: una mujer mayor, de setenta y dos, en un asilo fuera de Boston est\u00e1 triste. Su hijo rompi\u00f3 la relaci\u00f3n con ella. Su casa de retiro forma parte de un estudio que estoy llevando a cabo sobre robots para los mayores. Estoy grabando sus reacciones mientras se sienta con el robot Paro, una criatura tipo foca, promocionado como el primer \u201crobot terap\u00e9utico\u201d por sus aparentes efectos positivos en los enfermos, en los mayores, y en los perturbados emocionalmente. Paro es capaz de hacer contacto visual a trav\u00e9s de detectar la direcci\u00f3n de la voz humana, es sensible al tacto, y tiene \u201cestados de \u00e1nimo\u201d que son afectados de acuerdo a c\u00f3mo es tratado \u2013 por ejemplo, puede sentir si est\u00e1 siendo golpeado con suavidad o con agresi\u00f3n. En esta sesi\u00f3n con Paro, la mujer, deprimida por el abandono de su hijo, llega a creer que el robot tambi\u00e9n est\u00e1 deprimido. Se acerca a Paro, lo toca y le dice: \u201cS\u00ed, est\u00e1s triste, \u00bfno? Es duro ah\u00ed afuera. S\u00ed, es duro\u201d. Y luego acaricia al robot una vez m\u00e1s, intentando darle consuelo. Y al hacer esto intenta consolarse a s\u00ed misma.<br \/>\nCon entrenamiento psicoanal\u00edtico, creo que estos momentos, si suceden entre las personas, tienen un potencial terap\u00e9utico muy profundo. \u00bfQu\u00e9 podr\u00edamos sacar de esta transacci\u00f3n mientras se desenvuelve de a poco entre la mujer deprimida y el robot? La sensaci\u00f3n de la mujer de poder ser comprendida se basa en la habilidad de objetos computarizados como Paro, que convencen a sus usuarios de que est\u00e1n en una relaci\u00f3n. Llamo a estas criaturas (algunos virtuales, algunos robots f\u00edsicos) \u201cartefactos relacionales\u201d (Turkle 1999; 2003a; 2003b; 2004a; 2004b; 2004c; 2005b; 2005c; 2006b; Turkle et al. 2006a). Su habilidad para inspirar una relaci\u00f3n no est\u00e1 basada en su inteligencia o conciencia sino en la capacidad de tocar ciertos botones \u201cdarwinianos\u201d en las personas (haciendo contacto visual, por ejemplo) que hacen que \u00e9stas respondan como si estuviesen en una relaci\u00f3n.<br \/>\nEstos planes de brindar robots relacionales para los ni\u00f1os y los mayores \u00bfhacen menos probable nuestra b\u00fasqueda de otras soluciones para su cuidado? Si nuestra experiencia con los artefactos relacionales est\u00e1 basada en un intercambio fundamentalmente deshonesto (la habilidad de los artefactos para persuadirnos de que conocen y se preocupan por nuestra existencia) \u00bfpuede ser buena? \u00bfO puede ser buena para nosotros en el sentido de \u201csentirse bien\u201d, pero puede ser mala en nuestras vidas como seres morales? Las respuestas a estas preguntas no dependen de lo que las computadoras pueden hacer hoy en d\u00eda o lo que podr\u00edan ser aptas de hacer en el futuro. Estas preguntas refieren a c\u00f3mo seremos nosotros, en qu\u00e9 tipo de personas nos estamos convirtiendo a medida que desarrollamos crecientes relaciones \u00edntimas con m\u00e1quinas.<br \/>\nEn El Poder de las Computadoras y la Raz\u00f3n Humana, Joseph Weizenbaum escribi\u00f3 su experiencia con su experimento, ELIZA, un programa de computadora que involucraba a personas en un di\u00e1logo similar a uno con un psicoterapeuta rogeriano (Weizenbaum 1976). \u00c9ste reflejaba los pensamientos de uno; siempre se mostraba comprensivo. Al comentario \u201cMi mam\u00e1 me est\u00e1 haciendo enojar\u201d, el programa pod\u00eda responder: \u201cContame m\u00e1s sobre tu mam\u00e1\u201d o \u201c\u00bfPor qu\u00e9 te sent\u00eds tan negativo respecto de tu mam\u00e1?\u201d Weizenbaum se mostr\u00f3 perturbado porque sus estudiantes, sabiendo que hablaban con un programa de computadora, quer\u00edan conversar con \u00e9ste, y efectivamente, estar a solas con el programa. Weizenbaum fue colega m\u00edo en MIT; dimos cursos juntos sobre computadoras y sociedad. En el momento en que sali\u00f3 su libro, me sent\u00ed compelida a tranquilizarlo por sus preocupaciones. ELIZA me parec\u00eda como una especie de Rorschach; los usuarios s\u00ed se involucraron con el programa, pero en un esp\u00edritu de \u201ccomo si\u201d. La brecha entre una persona y el programa era inmensa. Las personas lo alcanzaban con atribuci\u00f3n y deseo. Ellos pensaban: \u201cVoy a hablar con este programa \u2018como si\u2019 fuese una persona\u201d; \u201cMe voy a soltar, me voy a enojar, voy a sacar todo lo que hay en mi pecho\u201d. En ese entonces, ELIZA me parec\u00eda no m\u00e1s amenazante que un diario interactivo. Ahora, treinta a\u00f1os despu\u00e9s, me pregunto si subestim\u00e9 la calidad de esa conexi\u00f3n. Al d\u00eda de hoy, las criaturas computarizadas han sido dise\u00f1adas para evocar un sentido de relaci\u00f3n rec\u00edproca. Las personas que conocen artefactos relacionales son atra\u00eddas por un deseo de criarlos. Y con la crianza surge la fantas\u00eda de la reciprocidad. Las personas quieren que estas criaturas se preocupen por ellas como retribuci\u00f3n. Muy pocas de estas relaciones son experimentadas \u201ccomo si\u201d.<br \/>\nLos artefactos relacionales son el \u00faltimo cap\u00edtulo en la trayectoria del yo amarrado. Nos movemos desde las tecnolog\u00edas que nos atan a las personas hacia aqu\u00e9llas que son capaces de atarnos a sitios Web y avatares que representan personas. Los artefactos relacionales representan a sus programadores pero tienen autonom\u00eda y psicolog\u00edas primitivas; est\u00e1n dise\u00f1ados para valerse por s\u00ed mismos como criaturas a ser amadas. Son objetos poderosos para pensar-con las preguntas planteadas por todas las m\u00e1quinas que nos atan a nuevas sociabilidades: \u201c\u00bfCu\u00e1l es una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con una m\u00e1quina?\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 le est\u00e1n haciendo las m\u00e1quinas a nuestras relaciones con las personas?\u201d, y por \u00faltimo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es una relaci\u00f3n?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nota metodol\u00f3gica<br \/>\nEstuve estudiando artefactos relacionales en las vidas de ni\u00f1os y mayores desde 1997, empec\u00e9 con los simples Tamgagotchis que se vend\u00edan en cada jugueter\u00eda y pas\u00e9 a Kimset y Cog, robots avanzados del laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, y con Paro, la criatura tipo foca, dise\u00f1ada espec\u00edficamente con prop\u00f3sitos terap\u00e9uticos. En el camino, hubo Furbies, AIBOS, y Mis Beb\u00e9s Reales, este \u00faltimo un beb\u00e9 mu\u00f1eca que como Paro tiene estados de \u00e1nimo cambiantes que responden a la calidad del cuidado humano. M\u00e1s de doscientos cincuenta sujetos han estado implicados en estos estudios. Mis investigaciones de comunicaciones mediadas por computadoras datan desde mediados de 1980 y han seguido a los medios desde los e-mails, comunidades virtuales primitivas, y chats de web en tecnolog\u00eda celular, mensajer\u00eda instant\u00e1nea y redes sociales. M\u00e1s de cuatrocientos sujetos estuvieron implicados en estos estudios. Mis trabajos fueron realizados en Boston y Cambridge, y los suburbios que los rodean. En el trabajo sobre robots investigaba a ni\u00f1os y mayores en un rango amplio de etnias y clases sociales. Esto fue posible porque en cada caso prove\u00ed los robots y otros artefactos relacionales a mis informantes. En el caso del trabajo hecho sobre tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, habl\u00e9 con personas, ni\u00f1os, adolescentes y adultos, quienes ya ten\u00edan computadoras, acceso a la Web, celulares, BalckBerrys, etc. Esto hace que mis declaraciones sobre sus vidas en la cultura del siempre prendido\/ siempre prendido de vos, no sean necesariamente generalizables de igual manera fuera de la clase social que actualmente cuenta con dinero suficiente para poseer estos aparatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* Phoning it in: La expresi\u00f3n refiere a llevar a cabo acciones o asumir responsabilidades con el m\u00ednimo esfuerzo. Se deriva por decidir no asistir a una reuni\u00f3n sino que se est\u00e1 presente con el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre prendido \/ Siempre prendido de vos: el yo amarrado. Sherry Turkle Traducci\u00f3n de Victoria Nannini A mediados de los \u201990, un grupo de j\u00f3venes investigadores del laboratorio de medios del MIT (Instituto tecnol\u00f3gico de Massachusetts), llevaban computadoras y radio transmisores en sus mochilas, teclados en sus bolsillos, monitores digitales incrustados en los marcos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1557,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,39],"tags":[487],"class_list":["post-1556","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-edicion-no-14","category-traduciendo-saberes","tag-traduciendo-saberes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1556"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1556\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}