{"id":2507,"date":"2018-03-07T14:35:47","date_gmt":"2018-03-07T14:35:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mediosyenteros.org.ar\/home\/?p=2507"},"modified":"2018-03-07T14:35:47","modified_gmt":"2018-03-07T14:35:47","slug":"volver-a-raymond-williams","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mediosyenteros.unr.edu.ar\/?p=2507","title":{"rendered":"\u00bfVolver a Raymond Williams?"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-2519\" src=\"http:\/\/www.mediosyenteros.org.ar\/home\/wp-content\/uploads\/zurhxE3N-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"890\" height=\"890\" \/><\/p>\n<p>En este 2017 se cumplieron sesenta a\u00f1os de la primera edici\u00f3n de <em>The Uses Of Literacy<\/em> de Richard Hoggart; y en 2018 se cumplir\u00e1n tambi\u00e9n seis d\u00e9cadas de la publicaci\u00f3n de <em>Culture and Society<\/em> de Raymond Williams. Para completar la serie debemos nombrar a <em>The Long Revolution<\/em> (1961) tambi\u00e9n de Williams y <em>The Making Of The Working Class <\/em>(1963) de E. P. Thompson. Textos que Stuart Hall denomin\u00f3 como seminales para la conformaci\u00f3n de los estudios culturales ingleses.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o tuvo lugar la publicaci\u00f3n por primera vez en espa\u00f1ol de las conferencias dictadas por Stuart Hall en la Universidad de Illinois en 1983<a href=\"\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> y que significaron, adem\u00e1s de un repaso y una discusi\u00f3n abierta sobre la obra de los tres padres fundadores, la introducci\u00f3n de los estudios culturales ingleses en Estados Unidos. En este marco, y luego de la superaci\u00f3n del momento hist\u00f3rico de emergencia de estos textos, nos preguntamos si podemos acudir a estas conformaciones conceptuales cl\u00e1sicas para pensar fen\u00f3menos propios de los procesos de mediatizaci\u00f3n contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Creemos que la respuesta es afirmativa s\u00f3lo si comprendemos que parte de la rigurosidad conceptual y metodol\u00f3gica para abordar objetos de estudio de estas caracter\u00edsticas tiene que ver, justamente, con nuestra capacidad de comprenderlos y adscribirlos en su conformaci\u00f3n hist\u00f3rica, m\u00f3vil y relacional, presente en una historia de la mediatizaci\u00f3n que tiene vinculaci\u00f3n a la historia cultural.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tomaremos algunos fragmentos de <em>La Larga Revoluci\u00f3n<\/em> de Williams para interrogarnos sobre la manera de pensar los objetos culturales propuesta por el autor gal\u00e9s. Y tambi\u00e9n su aporte a un modelo para elaborar una historia de los medios, consciente de que la relaci\u00f3n entre g\u00e9neros y formatos, entre contenidos y materialidades, entre lo popular, lo masivo y lo restringido nunca se define de manera totalmente nueva. Por el contrario, dicha relaci\u00f3n recupera, reconstruye, reinserta en el presente formaciones m\u00e1s antiguas.<\/p>\n<p>Para Williams los elementos culturales tienen una naturaleza cambiante dada por su contexto hist\u00f3rico. Por ejemplo, elementos considerados actualmente como pertenecientes a la alta cultura, fueron, en otro momento, calificados como parte de la cultura popular o baja: \u201cPor un lado debemos recordar que dos formas condenadas en su \u00e9poca como bajas y ociosas \u2013el teatro popular isabelino y la novela de los siglos XVIII y XIX- est\u00e1n hoy abundantemente representadas en nuestra literatura can\u00f3nica\u201d (Williams, 2003: 169).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los diversos soportes van conform\u00e1ndose muchas veces como contenido de otros. El autor repasa el caso de los \u201cchapbooks, panfletos, op\u00fasculos o baladas\u201d que eran considerados como lecturas ef\u00edmeras e implicaron \u201cel traslado de las diversiones tradicionales populares al mundo impreso\u201d (Williams, 2003: 159).<\/p>\n<p>Esa transferencia y recirculaci\u00f3n de contenidos de otros medios se puede percibir actualmente\u00a0 en el campo digital con la reapropiaci\u00f3n de escenas, gags, frases y sonidos de producciones cl\u00e1sicas de la cultura de masas. Estas son resemantizadas componiendo un pliegue del sentido entre la recomposici\u00f3n y la apelaci\u00f3n a una memoria medi\u00e1tica com\u00fan y a una red sem\u00e1ntica actual.<\/p>\n<p>Al estudiar la producci\u00f3n y el consumo de contenidos visuales y audiovisuales que se hace por fuera de la profesionalizaci\u00f3n propia de los medios tradicionales, podemos encontrar antecedentes ligados a la primera etapa de la radiofon\u00eda nacional. Esto implica una circulaci\u00f3n de saberes que se puede desdoblar, entendemos, en el conocimiento de la t\u00e9cnica (<em>Know how<\/em>) propio de aquello que Beatriz Sarlo (2004) registr\u00f3 en los primeros radioaficionados que constru\u00edan sus aparatos y, por otra parte, en un saber m\u00e1s de orden geneal\u00f3gico. Saber que recupera una memoria mediatizada fuertemente marcada por una experiencia de vida centrada en relaci\u00f3n con productos de los medios masivos (cine, series, TV fundamentalmente).<\/p>\n<p>En esta segunda instancia de los saberes, podemos entender la recuperaci\u00f3n en forma de memes, GIFs, u otros formatos visuales y audiovisuales, de escenas cl\u00e1sicas del cine, la TV, series, publicidades u otros productos masivos<a href=\"\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> propios de la etapa del broadcasting<a href=\"\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El desarrollo del crecimiento de la prensa popular en Inglaterra desde fines del siglo XVII y comienzos del XVIII que hace Williams considera a este proceso hist\u00f3rico como un momento de convergencia entre formas populares tradicionales y cultura masiva: \u201cEn contenido y estilo, esa prensa se desarroll\u00f3 a partir de una vieja literatura popular\u201d (Williams, 2003: 175) y contin\u00faa: \u201cAs\u00ed como los peri\u00f3dicos del siglo XVIII hab\u00edan absorbido una parte del \u201cinter\u00e9s de las revistas\u201d, estos diarios decimon\u00f3nicos hicieron suyo el atractivo del chapbook, la balada y el almanaque, y a un precio mucho m\u00e1s bajo\u201d (2003: 188).<\/p>\n<p><strong>Entendemos que en algunos aspectos, sobre todo aqu\u00e9llos referidos a la comunicaci\u00f3n digital, la apropiaci\u00f3n no est\u00e1 atravesada fundamentalmente por la instituci\u00f3n medio sino, y en gran parte, por los usuarios.\u00a0 Pero este tipo de movimiento y de \u201cuso\u201d no es un fen\u00f3meno completamente nuevo, sino que puede pensarse desde la historia del uso de los g\u00e9neros y sus contenidos.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la historia de los medios que plantea Williams implica que las diversas pr\u00e1cticas sociales ancladas a las t\u00e9cnicas del soporte y su circulaci\u00f3n siempre est\u00e1n en constante transformaci\u00f3n, as\u00ed sea en un medio prioritariamente estable como la prensa moderna. El autor trabaja las formas de recepci\u00f3n que se alejan del predominio de esa lectura que constituy\u00f3 una opini\u00f3n p\u00fablica racional, con un sujeto lector que marca una distancia, sobre todo en la construcci\u00f3n temporal de la lectura: \u201cLos diarios tambi\u00e9n se compraban colectivamente e incluso se le\u00edan en voz alta en los talleres, pero las tabernas y las barber\u00edas se convert\u00edan cada vez m\u00e1s en los principales lugares de lectura\u201d (Williams, 2003: 189).<\/p>\n<p>Ya en su abordaje sobre la televisi\u00f3n, Williams va a pensar en procesos que implican continuidades constitutivas entre los diferentes medios. Para las primeras d\u00e9cadas del XX van apareciendo v\u00eda la prensa y la radio elementos que luego va a heredar la televisi\u00f3n. Esos elementos son nombrados como \u201crasgos\u201d por el autor y\u00a0 son tres: la denominada transmisi\u00f3n de \u201cdifusi\u00f3n amplia\u201d, es decir el <em>broadcasting<\/em>: \u201cLa difusi\u00f3n extendida, tal como se hab\u00eda desarrollado con la radio, parec\u00eda un modelo inevitable: transmisiones centrales y aparatos dom\u00e9sticos\u201d (Williams, 2011: 44); el contenido articulado en forma de <em>miscel\u00e1nea<\/em>, abordando \u201cgran cantidad de temas\u201d (2011: 64); y la forma de recepci\u00f3n en <em>flujo continuo<\/em>. Esta caracter\u00edstica, plantea el autor, probablemente sea la que define a la radio y a la teledifusi\u00f3n como \u201cuna tecnolog\u00eda y como una forma cultural\u201d (Williams, 2011: 115).<\/p>\n<p>Para Williams, el an\u00e1lisis cultural es sobre todo el an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre elementos que constituyen a la totalidad. Esta propiedad del an\u00e1lisis y las definiciones de cultura que trabaja en <em>La Larga Revoluci\u00f3n<\/em> son fundamentales para entender su posterior historia de los medios.<\/p>\n<p>En el mencionado libro, Williams propone una revisi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre los elementos que constituyen las tres categor\u00edas de cultura. En el famoso cap\u00edtulo \u201cEl an\u00e1lisis de la cultura\u201d describe tres categor\u00edas generales que integran la definici\u00f3n de cultura. La primera de ellas es la \u201cideal\u201d. Para esta categor\u00eda \u201cla cultura es un estado o proceso de perfecci\u00f3n humana, en t\u00e9rminos de ciertos valores absolutos o universales\u201d (Williams, 2003: 51). Luego est\u00e1 la categor\u00eda \u201cdocumental\u201d, que concibe a la cultura como \u201cla masa de obras intelectuales e imaginativas en las que se registran de diversas maneras el pensamiento y la experiencia humana\u201d (2003: 51). En tercer lugar est\u00e1 la definici\u00f3n \u201csocial\u201d de la cultura. Para esta definici\u00f3n, cultura es \u201cla descripci\u00f3n de un modo determinado de vida, que expresa ciertos significados y valores no s\u00f3lo en el arte y el aprendizaje sino tambi\u00e9n en instituciones y el comportamiento ordinario\u201d (2003: 51). Lo importante de esta clasificaci\u00f3n que hace Williams es que cada categor\u00eda asignada a la definici\u00f3n de cultura implica un tipo de an\u00e1lisis cultural diferente: la categor\u00eda \u201cideal\u201d infiere un tipo de an\u00e1lisis caracterizado por el \u201cdescubrimiento y la descripci\u00f3n, en la vida y las obras, de los valores que pueden componer un orden atemporal o hacer una referencia permanente a la condici\u00f3n humana universal\u201d (2003: 51). El an\u00e1lisis dado en el caso de la categor\u00eda \u201cdocumental\u201d se pliega a la \u201cactividad cr\u00edtica, mediante la cual se describen y eval\u00faan la naturaleza del pensamiento y la experiencia y los detalles del lenguaje, la forma y la convenci\u00f3n en que estos se manifiestan\u201d (2003, 51). Y finalmente, la definici\u00f3n \u201csocial\u201d de la cultura infiere un tipo de an\u00e1lisis ligado con \u201cel esclarecimiento de los significados y valores impl\u00edcitos y expl\u00edcitos en un modo espec\u00edfico de vida, una cultura espec\u00edfica\u201d (2003: 51, 52). Estos tres tipos de an\u00e1lisis no deben ser excluyentes, sino que es necesario una postura que valore por igual a todos los elementos presentes en el an\u00e1lisis y se ocupe de interpretar las zonas de interrelaci\u00f3n entre ellos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis implica tambi\u00e9n la relaci\u00f3n continua de todos los elementos integrantes de las tres categor\u00edas de cultura que definen la organizaci\u00f3n general de un periodo determinado. Por ello, entendemos que esta noci\u00f3n relacional de cultura es importante para abordar la injerencia de elementos antiguos o propios de culturas audiovisuales pasadas, que implicaban otras constelaciones en lo referido a la t\u00e9cnica, la instituci\u00f3n y la circulaci\u00f3n que las formas contempor\u00e1neas de la comunicaci\u00f3n digital. Pensar desde Williams puede implicar comprender ese proceso de aprendizaje desde una perspectiva de larga duraci\u00f3n, donde la comunicaci\u00f3n se implica con procesos indiciarios de adaptaci\u00f3n y adiestramiento de los sentidos y en las formas de recuperaci\u00f3n y descarte de elementos que constituyen el complejo ecosistema post-mass media contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><strong>Por Sebasti\u00e1n Stra. Docente investigador de la carrera de Lic. en Comunicaci\u00f3n Social &#8211; UNR.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>_Carl\u00f3n, M. y Scolari, C. (Comps.) (2009)\u00a0<em>El fin de los medios masivos. El comienzo de un debate<\/em>. Bs. As.: La Cruj\u00eda Ediciones.<\/p>\n<p>_Hall, S. (2017)\u00a0<em>Estudios Culturales 1983: una historia teor\u00e9tica<\/em>. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>_P\u00e9rez Vizzon, T. (2017) \u201cPonele emoji a todo\u201d en <em>Revista Anfibia<\/em>. Universidad Nacional de San Mart\u00edn.\u00a0 Disponible en: http:\/\/www.revistaanfibia.com\/ensayo\/ponele-emoji-a-todo\/<\/p>\n<p>_Sarlo, B. (2004)\u00a0<em>La imaginaci\u00f3n t\u00e9cnica. Sue\u00f1os modernos de la cultura argentina<\/em>. Bs. As.: Nueva Visi\u00f3n.<\/p>\n<p>_Varela, M. (2006) \u201cMedios, p\u00fablicos, pasados\u201d <em>en Revista Punto de Vista N\u00ba 85<\/em>. Bs. As.: Siglo XXI.<\/p>\n<p>_Ver\u00f3n, E. (2013)\u00a0<em>La semiosis social, 2: Ideas, momentos, interpretantes<\/em>. Bs As.: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>_Williams, R. (2003)\u00a0<em>La larga revoluci\u00f3n<\/em>. Buenos Aires: Nueva Visi\u00f3n.<\/p>\n<p>_Williams, R. (2011)\u00a0<em>Televisi\u00f3n: tecnolog\u00eda y forma cultural<\/em>. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Se trata del libro Estudios Culturales 1983: una historia teor\u00e9tica de Stuart Hall, editado por Jennifer Daryl Slack y Lawrence Grossberg, y publicado en Argentina por Paid\u00f3s.<\/p>\n<p><a href=\"\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ver art\u00edculo de la Revista Anfibia \u201cPonele emoji a todo\u201d de Tom\u00e1s P\u00e9rez Vizzon. Disponible en: http:\/\/www.revistaanfibia.com\/ensayo\/ponele-emoji-a-todo\/<\/p>\n<p><a href=\"\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Para una periodizaci\u00f3n de las etapas de los medios masivos ver: Carl\u00f3n y Scolari (2009), Varela (2006) y Ver\u00f3n (2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este 2017 se cumplieron sesenta a\u00f1os de la primera edici\u00f3n de The Uses Of Literacy de Richard Hoggart; y en 2018 se cumplir\u00e1n tambi\u00e9n seis d\u00e9cadas de la publicaci\u00f3n de Culture and Society de Raymond Williams. 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